domingo, junio 28

No more.

Pareció como si el destino se empeñaba en juntar nuestras almas; el mismo que me arrebato cada pedazo de vida.

Lentamente me quitaban los suspiros con cortas frases de dulce mentira, volaba en el ancho cielo negro recargado de millones de estrellas de extraños colores, brillaban en la profunda niebla y sentía que podía jugar con ellas; entonces sí, jugaba y jugaba y después, dormía feliz por el cansancio que me producían. Era una buena forma de descansar mi mente; manteniéndola ocupada con millones de estrellas sin tener que elegir entre una.
De pronto, abrí los ojos lentamente, y la luz que provenía del cielo me dejo totalmente atónita. No tengo ningún recuerdo de haber visto un amanecer en toda mi existencia, todo lo que veía era la noche y sus estrellas, siempre brillantes, dispuestas a complacerme. Entonces, hace dos siglos, cuando me ofrecieron la idea de tener un amanecer, lo rechacé sin pensarlo. Al fin y al cabo, yo no conocía de eso, y tampoco quería arriesgarme, arriesgar mi vida segura junto a las millones de estrellas a mí alrededor, por un amanecer que no me traería nada. No, definitivamente no era una buena idea.
Pero… ¿Qué ha pasado entonces? Si yo rechacé la idea, ¿por que ahora tengo la luz del día frente a mí? ¿Y que pasa con mis estrellas?
No entendía nada.
Entonces mis ojos se vieron cegados por una especie de capa llena de colores, que me envolvió tan rápido que cuando quise salir, no pude.
Pero me sentía bien y extrañamente feliz, cuando debía estar triste y asustada.
Jamás tendría a mis estrellas de nuevo, pero esto que había llegado a mi vida me llenaba de fe y de esperanza.
Las estrellas me mantenían divertida, me dejaban exhausta a la hora de dormir y se iban para regresar a la noche siguiente.
Pero esto era distinto, me llenaba de vida por las mañanas; y por las noches, me veía dormir mientras luchaba por mantener a las estrellas alejadas de mi.
Y así fue como aprendí a vivir, ya no tenia que soñar con una vida, la mía era un sueño, metafóricamente hablando, porque la verdad; era mas real que nunca.

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