
Hoy me pongo a pensar en las cosas que no haré más.
Aquellas estupidas cosas que se volvieron ¨normales¨ para mi. A pesar de que otros digan lo extremadamente loca que fui, perdón, soy; no me importa, porque mientras que ellos dicen que ver arañas a las 6 de la tarde intentando robar mi teléfono es algo ilógico, para mi es lo mas real que viví. Muchísimo más real que el último intento de relación que tuve, de todas maneras.
¿Jugar en el lodo con los insectos es malo? Asqueroso, tal vez, pero ¿malo? Nada que ver.
Ayudar a los chanchitos a dar a luz es lo mas excitante que sentí. Esos tiempos, cuando una sonrisa se encontraba a la vuelta de la esquina y el mundo perfecto no se veía tan lejos.
Aprendí 3 cosas: creces, todo cambia, y lo que encuentras a la vuelta de la esquina, no es precisamente una sonrisa.
¨la felicidad¨ ahora te viene en pastillitas alucinógenas y encima te cuesta.
Comprar la felicidad momentánea, se puede, ¡claro que si!
¿Pero es eso lo que queremos? ¿Es eso lo que en verdad quieres?
Puedo comprarme el ultimo auto del siglo, un traje exclusivo del diseñador mas top y hasta una peluca, ¿peluca?, olvídenlo, tema aparte.
De mi miedo extremo a los payasos, pase al miedo por el llanto. Llorar por cosas sin sentido es tal vez una de las cosas que siempre hice, hago y no dudo que aun haré. Es ilógico tenerle miedo a la persona que te hace reír, quizás por eso ahora le tengo miedo a las que te hacen llorar.
No sabía lo que era un beso hasta mis 15 años. Creo que era una buena edad para el comienzo de algo que hasta ahora, me es difícil parar.
Me convertí en la victima perfecta de cualquier cazador. Nunca me vi tan Caperucita y nunca pensé morir en manos del lobo.
Es raro convertirme en algo que nunca desee. ¿Por qué no Cenicienta? Al final se queda con el príncipe azul, ja, príncipe, como si no fuera un estupido cuento de estupidas fantasías, de protagonistas estupidos y estupidos finales. Eso es un cuento: una estupidez.
Porque la vida real no tiene príncipes encantadores, ni bailes reales ni mucho menos finales felices.
La vida real es un beso a los 15 años, 30 gomas de mascar, llamadas perdidas, un celular apagado, un pésimo beso, un día y medio de novios, un viaje a chile sin retorno, diapositivas con un toque de dulce confusión, comentarios alucinógenos, encierros en el baño a llorar, un mensaje pidiendo disculpas, 40 minutos de falsa excitación, una princesa colorina, un beso soñado, una reacción estupida en un taxi, 06 días especiales, un teléfono malogrado, un 12 terrible, un dulce 16, un maldito 19, un te quiero aquí, muchísimos te quiero malgastados, un acto homosexual, una profunda ceguera, un despertar divino, un grave error, una segunda oportunidad, un beso perfecto, excitación extrema, actos prohibidos en una iglesia, escaleras orgásmicas, el retorno de la bestia, caperucita cae, un manipulador, una inventa vidas, un grito silencioso, una divertida indiferencia, noches en el balcón, caperucita revive, robo de celular, un te amo para un peke perfecto, un o una, el o ella, muchos por qué, un gileo estupido, un globo en forma de corazón, un gusanito valioso, trompita rocks, el regalo perfecto, una pelea por nada, firmas falsificadas, justificación para el lunes, fotos obligadas, sonrisas artificiales, lagrimas verdaderas, un odio merecido, un perdón que alivia, un lugar donde no pisar, recuerdos con experiencias, batallas perdidas, guerras ganadas, una desconfianza absoluta, un falso te quiero, un dulce podrido, fotos robadas, un amigo imaginario, un sentimiento inventado, Amelia , Blaw, Smerc, Solo tres, una perra que parece humano, un charapa ardiente y una rara obsesión por los cuellos.
Así es, y es que aun no se por qué algunos me ven como bicho raro.
No entiendo que tan malo es que diga que deseo un cuello, tanto como el vampiro la sangre.




