
No creo que sean muy normales algunas de las cosas que solía hacer, tales como configurar una lista de temas para hablar unos minutos antes de marcar su teléfono e ir leyéndola silenciosamente (¿hay algo peor que quedarse sin hablar?). Son algunas de mis manías, pero supongo que aprendí a convivir con ellas o que ellas se amoldaron a mí. También creo que nacieron por necesidades intimas: de no olvidar, de no hablar de mas, de no quedarme callada, de no repetir vestuario, de tomas conciencia pero, por sobre toda las cosas, de recordar. Aunque muchas miles de veces hubiese pagado por olvidar.
En realidad lo hubiera hecho... & lo hubiera hecho con mucho gusto.
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